Puntapiés de página

 

(Entremeses (mayo-junio); píldoras deformativas)

 

Para mis mejores amigos todo mi problema se reduce a que soy Paranoico. Pienso mal de ellos; ergo, soy paranoico. 2 + 2 = 4.

Piensa mal y acertarás. Por más rebusques que le pongas, la Escuela de la Sospecha se redujo, en última instancia (como decían antaño en ciencias sociales), a tal aserto popularmente consagrado y en uso genérico. Pero ahora que son Escuela Oficial, Telescuela Técnica (como si al principio no…), buscan desesperados su Otro y lo fichan así. Ja, ja, ja. Simple. Te la simplifico para que la veas; pero ya viene simplificada. Es que son simples. Muy simples. Simples somos, con Onda o sin. Después te la complican, todo muy complejo; pero el Paradigma de la Complejidad a veces te tapa el Bosque, o el Árbol. Te tapa. Tapita, tapa, tapón.

Contribuiste con creces a que tu hijito fuera una víctima estereotipada de los efectos catastróficos de tu generación. Y me echás la culpa a mí, como si fuera el autor de su muerte o el editor. Me ponés en tus cuentitos póstumos, haciéndote la canchera, la artista. Por fin editaste, póstumamente. Te diste el gusto, el gusto póstumo. Y me volvés a tirar el fardo a mí, como en vida. Pasen y vean. Ha pasado una década. Ahora vive a 10 cuadras (rayano con el hipódromo y, para su deshonra, el Chiquero), pero no viene más a visitarme –o al menos, no en la misma forma. Yo, que ni soy poesía ni soy tú, y ni siquiera antipoesía, lo mismo te digo que vos tampoco. Y ni siquiera mi pupila.

No tengo montaña rusa ninguna contra el paraíso filosófico del tonto solemne. El Word me marca error, cree que debe ser tono solemne, y tal vez sea cierto. Tal vez es sólo el tono que usan mientras trabajan. Quizá me engaño. Quizá sea yo el tonto insolemne. Y este es mi paraíso o parraíso en forma de urna sin elector funerario, en forma de monoambiente que me habita del lado de afuera.

Pruebe esperar más de un poeta fallido que de uno logrado. Fuerce a ser poeta a cualquiera. Mate a un putito UBA. A uno de mentirita.

Los problemas comienzan cuando se empieza a ser aceptable por el Sistema (el que fuere, el Métrico Decimal). Uno al principio cree que es al revés. Después se da cuenta (y eso es el Asombro, según Buela: darse cuenta. Aunque yo, que soy más obvio, diría que es darse cuenta de que no es oro todo lo que reluce ni es todo lo que parecía ser –así de simple es empezar a ser Filósofo, no es cosa de sofisticados, que eso viene con la Licenciatura). Habría que dejar pagando al establishment de neofinolis, que sólo trae yuyos, como la pobreza mal habida. Ser inaceptable tiene sus ventajas, una sufrida y dura libertad de lo más impune y dulce, suave, que si se pierde post mortem, ya será asunto de los derechohabientes. La inaceptabilidad en vivo, en vida y en directo, at live, no crea que garantiza la aceptabilidad en muerto, deuda amortizable por los hijos, allegados o parientes que lo sobrevivan y, asimismo, bien amortizable cada día más a corto plazo, ya que hoy alcanza una vida útil de plan quinquenal, que el éxito póstumo hodierno se desgasta a máxima celeridad por las prisas crecientes de la obsolescencia ultramoderna. Acepte de entrada el fiasco postremo, también, que aunque inverificable por Vd., lo mismo está garantido con múltiples avalistas y pagadores de fianza. Mientras haya Modernidad (y nuestra era es su grotesco, más que su impugnación fáctica) los póstumos seguirán de moda; pero ahora son modas-mosquito, igual de cortas que las en vida, una museificación de efemeróptero, una momificación efimerista, polaroid de estrella fugaz, hemeroteca con cielorraso de Durlock® y techo de paja. A la primera corriente de aire, el exoesqueleto del aedes aegypti, disecado con acetato de etilo por el periodista entomológico de Letras, se desintegrará de nuevo como cuando bostezaba como maldito, quedando nomás el alfiler de acero inoxidable con cabeza de nylon y una ligera manchita anónima sobre el recorte de polietileno expandido. No sueñe, culícido infame, con que va a hacer sociales más tarde, desde su lápida en la Chacarita, como si se llamara Gardel. El reconocimiento es en vida o forense, en el foro o necroidentificación, un proceso multidisciplinario que ya no servirá de nada. Hágase amigo del Comisario hoy, consulte un Editor-Rey con grupo asesor que le rescriba todo de 0, si lo que busca es presenciar su propia autopsia como espectador interactivo. Y chúpeme esta, trolo. Que yo también lo soy.

No hipoteque su vida a cambio de un sepelio reseñado, toda inhumación es inhumana, que su vida de empeño es una alhaja prendada de poca monta y no ameritará ni una píldora informativa en los avisos fúnebres de Ñ o Radar o del fascículo académico oficial de la Escuela de Letras de la FHUMyAR. Vd. debe sacrificar cada gota de sangre a la emprendeduría del pasar desapercibido, y como megaempresario del escándalo de su propio desaparecimiento del mapa canonizante, invierta su herencia paterna en dicha iniciativa bursátil (la bolsa o la vida) de alcanzar el sueño de una anonimia emérita con toda la acometividad de que dispongan sus brazos. Aplíquese con ahínco a ese rango de meritocracia sin claudicar una jornada en su rutina de autoxplotador. Vd. ya tiene el know-how como activo intangible de su incompetencia, un método optimizado que será pilar fundamental, el día de mañana, para su modelo de franquicias. Entonces podrá bajar la guardia capacitando a otros incapaces en vistas a replicar el negocio exitoso, comprometiendo al desgraciado aportante de capital inicial a seguir los lineamientos y estándares de su marca. Aportando el marketing centralizado y acaparando el free de ingreso y las regalías por porcentaje de ventas del pobre franquiciado, Vd. alcanzará la estatura basquetbolística de un Maestro y la misma Felicidad, lista para ser difundida entre los suscriptores de su Newsletter, en Sección Lifestyle o Agenda de Eventos.

La turba siempre hará la fácil: matar al mensajero. Lo sabía Platón, y el filósofo es eso para él: simple mensajero. ¿Y qué pasa con el filósofo-idiota como ángel sin mensaje? ¿Se salva o no del matadero?

Mepa que a ese nomás lo matan en vida.

Gracias a Dios escribo como escribo y no como ustedes quisieran. Es un don que me fue dado sólo para mí y que sólo yo lo disfruto y solo. Y tanto así que, como ven, me volví creyente. Porque al esfuerzo lo hice yo, pero quisiera agradecérselo a otro. Y como no encuentro otro que este otro –pues los otros de este otro piensan otra cosa, y este, al menos, no pierde el tiempo emitiendo opinión–, a él van dirigidos mis agradecimientos –aunque mis gracias me las regalo a mí mismo. Si hay un tercero que las aproveche, no me opongo: le doy la oportunidad. Es sólo eso.

Puede que lo que escriba no guste a cualquier idiota llamado Crespi –como si a mí me gustara su cara, y mucho menos su vida.

Bien, lograron hacerme descreer en mis poderes y en mis propósitos; pero todavía más en los de ustedes. Así que mejor enfatizar, mas sin expectativas. Es mi silencio lo que escribe, ya que, en efecto, logré hacer que no hable. Y eso se llama logro.

Puntapiés de páginas.— Pegarle a Platón ya cansa. Darle a un caído no es ético, por más hijo de puta que este fuere. Cierto que Père Ubadiou irguió de nuevo a dicho Cid y le dio impulso a una generación sucesiva de antiplatonistas por interpósita persona (si es que Kacem representa a una generación o lo es por sí propio). Patearlo no deja de ser seguir metiéndole pies de página, aunque se lo haga con la estética stopper de un Ruggeri. Ningún filósofo puede acabar de matar al Platón que todos llevamos dentro sin perecer él en tanto que tal. ¿Pero no deberá el ni-ní meterle asimismo puntapiés de páginas a Gorgias y Protágoras?… No por compensar; por probar.

La vida sin filosofía es todavía más aburrida. E incluso todavía más estúpida. De dichos axiomas no se sigue que haya que profesionalizarse ni acatar las normas APA. ¡Apa… rcero, no caiga en esa! Se puede vivir con ella toda la vida sin ser filósofo. En cohabitación, concubinato, pareja de hecho o unión libre. No se case. Como mucho, embárquese. En esto también hay que seguir máquina-célibe. Construya una balsa y vaya a naufragar. Desde los mingitorios de La Perla del Once hacia todos los océanos del pensamiento oceánico. No necesita ser Laurelle para ser no-filósofo. Ni acatar a Laurel and Hardy o Deleuze-Guattari para ser sí-filósofo.

Puedo aceptar que Sade no estuviera del lado del Bien… pero Kacem… no sé… me resulta sospechoso… ¿No hizo el primero el Bien, mostrando el Mal? ¿Todo Bien es platonitis? ¿La cuestión está en la mayúscula?

No me interesan los Inteligentes, no me interesan los Idiotas, los Tontos. No me interesa el Yo, que no es más que un estilo público como cualquier Otro. No me interesa lo Interesante. No me interesa lo No-Interesante. No lo hago por interés. No lo hago, nomás.

El capitalismo se arma un festival con los anarquistas, le vienen como anillo al dedo que te mete en el anillo del culo. Y con los otros izquierdistas te lo mete con el índice (uno más largo que los Índices de Badiou). Que y/o sea reaccionario (hablo como cordobés, porque mi padre puso esta semillita en mi madre estando el lecho en Río Cuarto) no quita que y/o sea anarca o zurdo por alguna otra razón o circunstancia. ¡Pero si el Catolicismo ya era anarquista, comunista, liberal y reaccionario todo junto!

Todo brilla hasta que se publica, y luego es basura. Solamente puede circular el contenido de tu papelera de reciclaje. Esto asegura que no se pueda restaurar: es la eliminación más inconcusa.

 

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