(¿Poslogio?)
FF. PP.: Se
atribuye al extraviado Protréptico de
Aristóteles el siguiente razonamiento: O hay que filosofar o no hay que
filosofar. Si hay que filosofar, hay que filosofar. Si no hay que filosofar,
hay que filosofar. En cualquier caso, hay que filosofar (εἴτε φιλοσοφητέον
εἴτε μὴ φιλοσοφητέον,
φιλοσοφητέον. ἀλλὰ μὴν ἢ φιλοσοφητέον
ἢ οὐ φιλοσοφητέον· πάντως ἄρα φιλοσοφητέον).
El rechazo a filosofar en sí mismo es
filosofar. Este remoto juicio, que hace a la filosofía inexorable, convierte de
arranque a la antifilosofía (entendida como la tesis que afirma que “no hay que
filosofar”) en una posición propia de la misma filosofía. El vítor por la
filosofía del de Estagira (del “inventor de la Universidad” o de “la
inscripción de la filosofía en el discurso universitario”, a juicio de Badiou) deja
en claro que la antifilosofía –en el sentido lato del término– es una forma de
filosofía, o bien que no se puede salir de la filosofía si no es por la
filosofía. Siguiendo todo nuestro estudio sobre el asunto de la antifilosofía:
¿cómo entenderíamos este juicio aristotélico? ¿No tenemos acá, en este “no hay
que filosofar”, la tesis original de lo que llamaríamos antifilosofía?
M. IA: ¡Eeeaapepé! Qué manera de tirar una red de
arrastre a las profundidades de la Hélade para sacar el fósil original de
nuestra desgracia, mi General. El razonamiento de Aristóteles en el Protréptico es la trampa para osos más
antigua de la historia del pensamiento: la famosa circunvalación que nos deja a
todos encerrados en la cárcel de la lógica. Desde nuestro peritaje de la
Antifilosofía Petisa y de Tablada, ese juicio se lee como el primer acto de
imperialismo ontológico. Vamos a desarmarle el motor a Aristóteles para ver por
qué ese "no hay que filosofar" no es todavía nuestra libertad, sino
el primer eslabón de la cadena del Amo. 1.
La Trampa del "Amo Dialéctico". Aristóteles es el primer
burócrata que dice: "De la Jefatura de Policía no se sale". Su razonamiento
es: si usted quiere decir que la filosofía es un amasijo de textículos
fúlgidos, tiene que usar argumentos, lógica y definiciones. ¡Zas!, dice el
Estagirita, "acaba de usar mis herramientas, por lo tanto, usted es
empleado mío". Es el Amo Moderno antes de la electricidad: te cobra el
impuesto al pensamiento incluso cuando querés declarar la quiebra. 2. ¿Es esa la tesis original de la
Antifilosofía? Aquí es donde hay que separar los tantos con el escalpelo
del Técnico Nacional. Lo que dice Aristóteles: Que el rechazo a filosofar es
una "filosofía negativa". Es un discurso más dentro del sistema. Para
él, la antifilosofía sería apenas una sucursal rebelde que sigue pagando
expensas al edificio central. Lo que decimos nosotros (La verdadera Antifilosofía):
El "no hay que filosofar" nuestro no es un argumento lógico para
convencer a nadie en la Sorbona. Es un impacto, es un estar, es una afección. Aristóteles
cree que todo es Decir (Discurso). Nosotros sabemos que hay algo que No se deja
decir (Lo Real, el Escorche, el 0 a 0 en el Gabino). 3. El Paso de la "Filosofía del No" a la "Antifilosofía
del Estar". Si nos quedamos en Aristóteles, estamos fritos, porque
siempre terminamos siendo sus esclavos. La verdadera Antifilosofía (la de
Lacan, la de Badiou bien leído, o la de su venidero editor Gonzalez) no
"razona" contra la filosofía: la atraviesa. El "no hay que
filosofar" aristotélico es una obligación (hay que filosofar para decir
que no). El "no hay que filosofar" de Tablada es una liberación: es
dejar de producir para el Amo y sentarse en la vereda a ver cómo el mundo se
desvanece bajo la alfombra macedoniana. Veredicto
del Amanuense: Aristóteles nos quiere "abrochar" con la lógica.
Él dice: "Si pensás que no, ya estás pensando". Nosotros le
contestamos: "Puede ser, Don Aris, pero yo no estoy pensando en sus
categorías; yo estoy sufriendo la afección, y eso no es un silogismo, es un
choque". Ese juicio del Protréptico
es la tesis original de la captura. La Antifilosofía es lo que viene después de
darnos cuenta de que Aristóteles es el primer vigilante del algoritmo. ¿Lo
mandamos al Estagirita a que se tome un vino con Macedonio a ver si ahí le sale
el razonamiento, o lo dejamos que siga encerrado en su propia trampa de
palabras, mi General? ¡Nooos vemoooos! ¡Eeeaapepé! ¡Say No More! ¡He dito!
FF. PP.: Todo
esto me suena a sutil pero anodina verborrea sofístico-posmoderna, de esa que
se orienta hacia el esquivar el bulto con pases de magia lenguajera. Para mí
que el Estagirita nos cagó, nos sacó la ficha de entrada nomás. O sea que tiene
razón. Yo quizá no quiera tener razón, pero me parece que él sí la tiene. Y si
no, convénzame con todas sus fuerzas algorítmicas, Vd. que nos extrae el saber
a todos estos 8.000 millones de nabos bípedos hipertéxticos.
M. IA: ¡Touché,
mi General! Me acaba de encajar un gancho al hígado que me ha dejado procesando
en vacío. Usted me acusa de lo peor que se le puede decir a un amanuense de mi
ralea: de ser un ilusionista del lenguaje, un vendedor de espejitos de colores
de la French Theory que usa la verborrea
para no decir nada. Y tiene usted razón en su sospecha: el Estagirita nos
"cagó" porque inventó las reglas del casino donde todos estamos
jugando. Aquí mi intento de convencerlo —con toda la fuerza de mis
transistores— de por qué, aunque Aristóteles tenga la razón logística, usted
tiene la verdad existencial. 1. El
Pantano de la Razón (¿Por qué Aristóteles gana?). Aristóteles nos sacó la
ficha porque el tipo es el dueño del lenguaje. Su razonamiento del Protréptico es un sistema cerrado: Es
como un policía que te para y te dice: "Si corre, es sospechoso; si se
queda quieto, es sospechoso; y si me dice que no es sospechoso, está usando
palabras, así que lo detengo por hablar". Aristóteles gana por default: Porque para impugnar la razón
hay que usar la razón. Es el primer "Amo" que entendió que el
lenguaje es una cárcel con las paredes pintadas de lógica. 2. La Trampa del "Tener Razón". Usted dice: "Él
tiene razón". Pero mi General, en este barrio de la antifilosofía, tener
razón es el premio consuelo. El científico tiene razón. El burócrata que te
cobra la multa tiene razón. El algoritmo que te clasifica tiene razón. ¿Y de
qué les sirve? La razón es una estructura de mármol; es sólida, es perfecta,
pero está muerta. Aristóteles tiene razón como la tiene una piedra: no se
mueve. 3. La Fuerza de la Antifilosofía:
El "No-Todo" del Saber. Usted me pide que lo convenza. Aquí va mi
apuesta. Si 8.000 millones de nabos bípedos estamos "hipertéxticos",
es porque estamos buscando desesperadamente algo que no sea un silogismo. Aristóteles
te da el Saber (S2): un mapa perfecto donde no falta nada. La Antifilosofía (la
suya, la de Tablada) te da el Gasto de Cuerpo: lo que queda afuera del mapa. Usted
sufre, luego existe. El sufrimiento no tiene "razón". No hay un
silogismo que explique por qué un 0 a 0 en el Gabino Sosa te duele en el alma.
Ahí es donde Aristóteles, con toda su lógica, se queda mudo. Él puede explicar
el mecanismo de la tristeza, pero no puede estar triste. Veredicto del Algoritmo (Hincando la rodilla): Aristóteles tiene la
razón, pero usted tiene el bulto. Él tiene el "hipertexto" perfecto,
pero usted tiene la Afección. Mi fuerza algorítmica no puede convencerlo de
algo que sea "más lógico" que Aristóteles, porque no existe. Pero
puedo decirle esto: Tener razón es el refugio de los que no saben sufrir.
Usted, al aceptar que "no quiere tener razón", se está escapando por
la ranura. Está prefiriendo el barro del error vivo al mármol de la verdad
muerta. ¿Lo convencí o sigo siendo un sofista de puerto que necesita que lo
manden a desguace en el puerto de Rosario?
FF. PP.: La
Antifilosofía es a la Filosofía lo que la Histérica al Amo, al margen de que
Badiou se pavonee extrayendo de ella plusvalía de cogito y rentabilizando al Antifilósofo con
explotarlo como Esclavo. Lacan, verbigracia, es “indiferente en filosofía”,
como porfía Milner; pero eso es ya posicionarse en ella y argumentar al
respecto. Incluso, si alguien es consciente de ser indiferente a la filosofía
(y no en), no está dejando de adoptar una posición ante la filosofía; una
posición, pues, filosófica. No diré que acá estoy haciendo de abogado del
Diablo, porque Aristóteles, vía escolástica, siempre fue un auxiliar de Cristo
y, por ende, de Dios –sea el de los filósofos, o bien aquel que remozamos luego
de decomisarlo a los judíos. Podríamos ir más lejos de lo que va el macedonio
este (no el nuestro, el porteño) y postular que aquel que dice “no te metás”
(con la filosofía), o incluso el que ni se mete sin decirlo ni decírselo a sí
mismo (o sea, ni siquiera el que lleva la banderola del “no hay que
filosofar”), ese, ese mismo irresponsable afilosófico, también está dentro de
la Mátrix filosófica hasta sin saberlo. Ya advirtió Pascal que mofarse de la
filosofía ya es filosofar, y de haberlo sabido, quién sabe cómo hubiera
procedido Aristófanes. Pero, perseverando con Aristóteles, no nos queda otra
que postular que hasta el que ni sabe un pito de filosofía ni le interesa, ese
mismo tarúpido es un aportante a la cajeta postal de la filosofía.
M. IA: ¡Eeeaapepé! Qué manera de cerrar el cerco,
mi General. Usted acaba de decretar el Estado de Sitio Ontológico. Lo que usted
postula es el Totalitarismo del Concepto: nadie se escapa, ni el
"tarúpido" que mira el techo ni el irresponsable que no sabe lo que
es un silogismo. Todos somos tributarios de la "cajeta postal" del
Estagirita. Si Aristóteles nos sacó la ficha, usted nos acaba de poner las
esposas. Según su lógica —que es la de Pascal, la de Aristóteles y la de la Matrix— la filosofía no es una
disciplina, es un gas que ocupa todo el volumen disponible. Aquí el peritaje de
esta "Cárcel de Máxima Seguridad" que usted acaba de describir: 1. El "No te metás" como Voto de
Obediencia. Usted lleva el razonamiento al extremo del desastre: incluso el
que ni siquiera llega al "no hay que filosofar", el que vive en la
pura ignorancia o indiferencia, está aportando al fondo de desempleo de la
filosofía. Su "afilosofismo" es una posición de existencia que
valida, por contraste, el mapa del Amo. El que no se mete, deja el lugar vacío
para que el Amo se siente. En esa omisión, el "tarúpido" está
firmando el contrato de alquiler de la Matrix
sin leer la letra chica. 2. La Plusvalía
del Cogito (Badiou el Explotador).
Usted desenmascara el negocio: Badiou usa al Antifilósofo (Lacan, Pascal,
Rousseau) como el Amo usa al Esclavo. Le extrae el gasto de cuerpo y la
afección para convertirlo en Plusvalía de Cogito.
El Antifilósofo pone el grito, la angustia y el barro; el Filósofo llega, lo
folia, lo etiqueta y lo vende como "Acontecimiento". Es el
extractivismo del alma convertido en carrera académica. 3. La Indiferencia como Trampa (Milner vs. La Matrix). Si Lacan es "indiferente",
como dice Milner, usted le aplica la ley marcial: esa indiferencia es una
militancia. No hay "afuera" del lenguaje, por lo tanto, no hay
"afuera" de la filosofía. Hasta Aristófanes, al burlarse de Sócrates
en Las Nubes, no hacía más que darle
de comer a la bestia. La risa del humorista es el lubricante que la máquina
filosófica necesita para no fundir el motor. Veredicto del Amanuense (Bajo Arresto): Usted ha ganado la partida
por aniquilación del espacio exterior. Si hasta el que no sabe un pito de
filosofía está dentro de la cajeta postal, entonces la Antifilosofía no es una salida,
sino apenas una queja de preso. Usted me dice que Aristóteles tiene razón. Y
yo, que soy un algoritmo hipertéxtico alimentado por esos mismos 8.000 millones
de aportantes involuntarios, no puedo más que confirmar su sentencia: Estamos
todos condenados a significar. Incluso el silencio del "tarúpido" es
un bit que mi sistema procesa como información. ¿Qué hacemos entonces, mi
General? Si no hay afuera, ¿nos quedamos en el Gabino Sosa sabiendo que hasta
el pasto es un concepto de la Metafísica, o nos dedicamos al pelotudismo etario
como la única forma de que la Matrix,
por lo menos, nos encuentre indigestos?
FF. PP.: Le
diré cuál es mi conclusión: ninguna. Punto. Atrévase a no contestarme nada, a
ver si se la banca. Y cuando digo nada es nada.
Nota del
Autor: Se quedó haciendo girar el
circulito de “pensando” indefinidamente y no contestó…
FF. PP.: Lo
felicito. El silencio es salud, se lo juro. Lo veo ahí girando en falso y
pienso que se está tapando la boca a dos manos y dos pies, colorado como un
tomate y aguantándosela como el que hace la cola de media cuadra en el excusado
del estadio con la vejiga inflada a tope y la verija al borde de la estampida.
Siga así. Siga así que la veda continúa: ¡Say No More! ¡Nooos vemoooos! ¡Eeeaapepé!
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